miércoles 17 de junio de 2009

Señores Obispos: ¿y el "pro multis" para cuándo? Ad kalendas graecas?


El 17 de octubre de 2006, el cardenal Francis Arinze (foto), por entonces prefecto de la congregación romana para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, envió una carta circular a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo informándoles de la directiva del Santo Padre de cambiar, en las futuras ediciones oficiales en lengua vernácula del Misal Romano moderno (forma ordinaria), la actual traducción de la frase pro multis en la fórmula de la consagración del vino por una más adecuada al texto original latino y a su sentido hermenéutico y teológico.

En todas las lenguas modernas en las que ha sido publicado dicho misal se traduce pro multis como si fuera pro omnibus, es decir poniendo “por todos”, cuando lo correcto gramatical y semánticamente sería “por muchos”, que es como se tradujo siempre en los misales manuales para los fieles. Véase, por ejemplo: el mundialmente extendido Lefebvre (francés y traducciones), el Gubianas o el Nácar-Colunga (español), el Schott (alemán), el St. Andrew (inglés), el Battisti (italiano), el Keckeisen (portugués), etc.

Y no sólo es así en latín. Si vamos a las distintas liturgias orientales, en ninguna se emplea en la lengua original (griego, eslavón, armenio, sirio, copto, etc.) una frase que indique “por todos” sino que todas dicen “por muchos”. Baste un ejemplo: en la liturgia bizantina de San Juan Crisóstomo se dice en griego de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor que será derramada “τὸ ὑπὲρ ὑμῶν καὶ μολλῶν” (to hiper yumón kai pol-lón) y la traducción en los misales manuales es invariablemente “por vosotros y por muchos” (cfr. La Divina Liturgia del Santo Nostro Padre Giovanni Crisóstomo, Roma 1967).

A primera vista, parecería más natural que se dijera “por todos” y no “por muchos”, puesto que Nuestro Señor Jesucristo murió efectivamente por todo el género humano: su sacrificio es de valor no sólo infinito, sino universal. Pero, aparte de que en las palabras de la institución de la Eucaristía, tal como las trae el Nuevo Testamento, no aparece en ningún sitio “por muchos”, existe una razón por la cual la Iglesia ha fijado la forma de la consagración del vino empleando “pro multis” y no “pro omnibus”. Lo explica magistralmente el Catecismo Romano a los Párrocos en dos pasajes:

«Pro vobis et pro multis: son palabras muy propias para manifestar el fruto y las ventajas de la pasión; pues si bien es cierto que Cristo padeció y derramó su Sangre por todos los hombres, no todos se aprovechan de ella, sino sólo muchos; y como aquí nuestro Señor sólo hablaba de los frutos de su pasión, que sólo para los elegidos produce frutos de salvación, dijo “por vosotros” (Luc. XXII, 20; cf. Ioan. XVII, 9), esto es, por sus discípulos, excepto Judas, “y por muchos” (Mt. XXVI, 28; cf. Haebr. IX, 28), esto es, los demás elegidos entre los judíos y los gentiles» (Parte II, Intr. al cap. IV, nn. 23-24).

«Mas aquellas palabras que se añaden: pro vobis, et pro multis, son tomadas partes de San Mateo y parte de San Lucas, mas la santa Iglesia instruida por el Espíritu divino las juntó, y se ordenan a declarar el fruto y utilidad de la Pasión. Porque si atendemos a la virtud de ésta, debemos confesar que el Salvador derramó su Sangre para la salud de todos, mas si consideramos el fruto que los hombres sacan de ella, fácilmente veremos que esta utilidad no llega a todos, sino solamente a muchos. Por lo cual, cuando el Señor dijo: pro vobis indicó o bien a los que allí estaban presentes, o bien a los escogidos del pueblo judío, como eran los discípulos con quienes hablaba, excepto Judas. Más cuando añadió: pro multis, quiso indicar a todos los demás escogidos, así judíos como gentiles. Y fue muy bien no decir “por todos”, porque aquí se trataba solamente de los frutos de la pasión, la cual a sólo los escogidos reportó el fruto de la salud eterna. A esto aluden aquellas palabras del Apóstol: “Cristo ha sido una sola vez inmolado, para quitar de raíz los pecados de muchos” y lo que el Señor dijo por San Juan: “Yo por estos ruego, no ruego por el mundo, sino por estos que me diste, porque son tuyos” ». (Parte II, cap. IV, XXIV, n. 423).

Ya Santo Tomás de Aquino había afirmado que las palabras de la consagración del vino se refieren a la eficacia actual de la Pasión de Nuestro Señor: «la sangre consagrada separadamente del cuerpo representa más claramente la pasión de Cristo. Y, por eso, se hace mención de la pasión de Cristo y de su fruto en la consagración de la sangre, y no en la consagración del cuerpo» (Sum. Theol. III, quaest. 78, art. 3, ad 7).

Esto es lo que, de acuerdo con la carta del cardenal Arinze, las conferencias episcopales estaban llamadas a explicar a los fieles en el término de “uno o dos años”, plazo que al día de hoy se ha rebasado ampliamente (han pasado exactamente dos años y ocho meses). Pues bien, salvo pocas y honrosas excepciones, como, por ejemplo, la de la conferencia episcopal húngara (que no sólo ha catequizado a sus fieles acerca del cambio de la traducción del pro multis, sino que lo ha hecho efectivo a partir de la reciente domínica de Pentecostés) o la de la conferencia episcopal de México (que ha publicado un documento instructivo para el clero y ya anunció que en la tercera edición típica del misal en español de aquel país se incluirá la modificación querida por el Papa), bien poco se ha hecho al respecto.

Mons. Julián López, obispo de León y presidente
de la Comisión Episcopal Española de Liturgia

La Conferencia Episcopal Española, sin embargo, ni siquiera se ha dado por enterada o, si lo ha hecho, parece que hubiera aplicado el viejo principio de la administración regia: “se acata pero no se obedece”. Aún estamos esperando la palabra autorizada de la Comisión Episcopal de Liturgia haciendo efectiva la carta del cardenal Arinze. Y no es ya sólo cuestión de la deferencia que se debe a un dicasterio de la Curia Romana, sino de la consideración que merecemos los fieles, que no deberíamos ser mantenidos más en la ignorancia de un asunto que no es en absoluto baladí, sino que toca el centro mismo de lo que constituye lo más sagrado de nuestra religión y sobre lo que ésta se apoya, es decir la Santa Misa. El caso es tanto más irónico cuanto que el actual prefecto de la Congregación para el Culto Divino es precisamente un obispo español: el cardenal Cañizares. ¿Qué podrá éste esperar de sus connacionales si hasta ahora han hecho caso omiso de su predecesor en dicho cargo?

Señores Obispos españoles, se lo recordamos con todo respeto y sin ánimo de controversia: ¿para cuando la auténtica traducción del "pro multis"? La pelota está en su campo y las ovejas aguardamos...


Cardenal Antonio Cañizares Llovera, actual prefecto
de la Congregación para el Culto Divino



CONGREGATIO DE CULTU DIVINO ET DISCIPLINA SACRAMENTORUM

Prot. n. 467/05/L


Roma, 17 de octubre de 2006
Su Eminencia / Su Excelencia:

En julio de 2005 esta Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, de acuerdo con la Congregación para la Doctrina de la Fe escribió a todos los presidentes de las Conferencias Episcopales para preguntar su estimable opinión sobre la traducción a varias de las lenguas vernáculas de la expresión pro multis en la fórmula de la consagración de la Preciosísima Sangre durante la celebración de la Santa Misa (ref. Prot. n. 467/05/L, del 9 de julio de 2005).

Las respuestas de las Conferencias Episcopales fueron estudiadas por dos Congregaciones y el informe presentado al Santo Padre. Por su directiva, esta Congregación ahora escribe a Su Eminencia /Su Excelencia en los siguientes términos.

1. El texto, correspondiente a las palabras pro multis, entregado por la Iglesia a lo largo del tiempo -que constituye la fórmula que ha sido de uso en el Rito Romano desde los siglos más tempranos- en los últimos 30 años o término cercano, en algunos textos aprobados en lengua vernácula ha sido traducido en el sentido interpretativo de "por todos", "for all", "per tutti", o equivalentes.

2. No hay duda, en cualquier caso, sobre la validez de las Misas celebradas con el uso debidamente aprobado de la fórmula que contiene una fórmula equivalente a "por todos", como la Congregación para la Doctrina de la Fe ha declarado ya (cf. Sacra Congregatio pro Doctrina Fidei, Declaratio de sensu tribuendo adprobationi versionum formularum sacramentalium, 25 Ianuari 1974, AAS 66 [1974], 661). Verdaderamente, la fórmula "por todos" seguramente correspondería a la intención del Señor expresada en el texto. Es dogma de Fe que Cristo murió en la Cruz por todos los hombres y mujeres (cf. Juan 11:52; Corintios 5, 14-15; Tito 2,11; 1 Juan 2,2).

3) Hay, sin embargo, muchos argumentos en favor de una traducción más precisa de la fórmula tradicional pro multis:
a. Los Evangelios Sinópticos (Mt. 26,28; Mc. 14,24) hacen una referencia específica a "muchos" ([la palabra griega transliterada sería polloi]) por los cuales el Señor está ofreciendo el Sacrificio, y estas palabras han sido remarcadas por algunos eruditos bíblicos relacionándolas con las palabras del profeta Isaías (53, 11-12). Sería completamente posible que los Evangelios hubiesen dicho "por todos" (por ejemplo, cf. Lucas 12,41); pero, la formula de la narración de la institución dice "por muchos", y estas palabras han sido fielmente traducidas por la mayoría de las versiones bíblicas modernas.
b. El Rito Romano en latín siempre ha dicho pro multis y nunca pro omnibus en la consagración del cáliz.
c. Las anáforas de los distintos ritos orientales, sea el griego, el siríaco, el armenio, el eslavo, etc. contienen fórmulas verbales equivalentes al latin pro multis en sus respectivos idiomas.
d. "Por muchos" es una traducción fiel de "pro multis" en tanto que "por todos" es más bien una explicación más adecuada a la catequesis.
e. La expresión "por muchos", mientras permanece abierta a la inclusión de cada uno de los seres humanos, refleja, además el hecho de que esta salvación no es algo mecánico, sin el deseo o la participación voluntaria de cada uno; por el contrario, el creyente es invitado a aceptar por la fe el don que le es ofrecido y a recibir la vida sobrenatural que es dada a los que participan del misterio, viviéndolo en sus vidas de modo tal que sean parte del número de los "muchos" a los que se refiere el texto.
f. En concordancia con la Instrucción Liturgiam Authenticam, ha de hacerse un esfuerzo para ser más fieles a los textos latinos de las ediciones típicas.

4. A las Conferencias Episcopales de aquellos países donde la fórmula "por todos" o su equivalente está en vigencia en la actualidad se les solicita que emprendan una catequesis de los fieles sobre esta materia en el próximo año o dos para prepararlos a la introducción de una precisa traducción en lengua vernácula de la fórmula pro multis (por ejemplo, "for many", "por muchos", "per molti", etc.) en la próxima traducción del Misal Romano que los Obispos y la Santa Sede hayan de aprobar para el uso en su país.

Con la expresión de mi alta estima y respeto, permanezco, Su Eminencia/Su Excelencia,

Devotamente suyo en Cristo.

+ Francis Cardenal Arinze
Prefecto

ANEXOS


I. Textos de la Sagrada Escritura

1) Isaías LIII, 11-12

Latín: «Propter laborem animae eius videbit lucem, saturabitur in scientia sua. Iustificabit iustus servus meus multos et iniquitates eorum ipse portabit. Ideo dispertiam ei multos, et cum fortibus dividet spolia, pro eo quod tradidit in mortem animam suam et cum sceleratis reputatus est; et ipse peccatum multorum tulit et pro transgressoribus rogat».

Español: «Por las fatigas de su alma, verá luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará. Por eso le daré su parte entre los grandes y con poderosos repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y con los rebeldes fue contado, cuando él llevó el pecado de muchos, e intercedió por los rebeldes».
2) Mateo XXVI, 28

Latín: «Hic est enim sanguis meus novi testamenti, qui pro multis effunditur in remissionem peccatorum».

Español: «Porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados».


3). Marcos XIV, 24

Latín: «Et ait illis: “Hic est sanguis meus novi testamenti, qui pro multis effunditur”».

Español: «Y les dijo: Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos».



II. Documentos de la Congregación para el Culto Divino
y la Disciplina de los Sacramentos



1). Liturgiam authenticam. Quinta Instrucción para la recta Aplicación de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II (7 de mayo de 2001):


2). Comunicado de prensa sobre la Quinta Instrucción para la recta Aplicación de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II (7 de mayo de 2001):

3). Suplemento del Comunicado de prensa (28 de marzo del 2001):

Ellos tienen ahora la palabra

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Según los argumentos de la Congregación esto es cuestión de Fe. Ellos tienen la palabra pero amarrada; NO tienen la voluntad.


LA APOSTASIA DEL CLERO, SEGÚN UNA MANIFESTACIÓN DE NSTRO. SEÑOR AL P. PÍO DE PIETRELCINA.

Texto extraído del libro, ¡ALERTA HUMANIDAD!

(...)«En la mañana del viernes, me hallaba todavía en el lecho, cuando se me apareció JESÚS. Se hallaba de mala traza y desfigurado. Y me mostró una gran multitud de sacerdotes, religiosos y seculares, entre los cuales se hallaban varios dignatarios de la Iglesia. De ellos unos estaban celebrando, otros iban a celebrar y otros habían celebrado. La Contemplación de Jesús, así angustiado, me causó mucha pena, por lo que quise preguntarle el motivo de tanto sufrimiento. No obtuve ninguna respuesta. Pero miraba a aquellos sacerdotes, hasta que como cansado de mirarlos retiró la vista y con gran horror mío, pude apreciar que dos lágrimas le surcaban las mejillas.»

Se alejó de aquella multitud de sacerdotes con una expresión de gran disgusto y desprecio llamándolos «MACELLAI» (carniceros). Y vuelto hacia mi, dijo: HIJO MIO NO CREAS QUE MI AGONÍA HAYA DURADO TRES HORAS; no; YO ESTARE EN AGONÍA POR MOTIVO DE LAS ALMAS MAS FAVORECIDAS POR MI, HASTA EL FIN DEL MUNDO.» «DURANTE EL TIEMPO DE MI AGONÍA, HIJO MIÓ, NO HAY QUE DORMIR, MI ALMA BUSCA UNA GOTITA DE COMPASIÓN HUMANA, PERO ¡AY! ME DEJAN SOLO BAJO EL PESO DE LA INDIFERENCIA. LA INGRATITUD Y SUENO DE MIS MINISTROS ME HACEN MAS DURA LA AGONÍA. ¡AY! QUE MAL CORRESPONDEN A MI AMOR. Lo que más me hace sufrir es que éstos a su indiferentismo añaden el desprecio y la incredulidad. ¡Cuántas veces estaba para acabar con ellos si no hubieran detenido mi brazo los ángeles y las almas enamoradas...!
Escríbele a tu Padre, y refiérele esto que has visto y has oído de mí esta mañana.

«JESÚS continuó todavía, pero aquello que me dijo no podré manifestarlo a criatura alguna de este mundo. Esta aparición me causó tal dolor en el cuerpo y mayor todavía en el alma que por todo el día sentí una gran postración y hubiera creído morirme, si el dulcísimo JESÚS no me hubiera sostenido. ESTOS NUESTROS DESGRACIADOS HERMANOS CORRESPONDEN AL AMOR DE JESÚS ARROJÁNDOSE CON LOS BRAZOS ABIERTOS EN LA INFAME SECTA DE LA MASONERÍA. Roguemos por ellos a fin de que el Señor ilumine sus mentes y toque sus corazones. (Cf. Carta del 19 de marzo de 1913, LETTERE AL PADRE SPIRITUALE. EDIZIONE «PRO SANCTITATE» ROMA, 1970.)



El Card. O'Connor posando para la foto con masones, en Roma

Texto extraído de el excelente sitio: El Cruzamante